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Gladiadores del Coliseo: quiénes eran y cómo luchaban de verdad

Respuesta corta: los gladiadores eran sobre todo esclavos, prisioneros de guerra y condenados, con algunos voluntarios libres. Se entrenaban en escuelas, luchaban en parejas de tipos opuestos bajo árbitros y costaba mucho reemplazarlos, así que la mayoría de los combates no acababa en muerte. Un día en el Coliseo iba de las cacerías por la mañana, pasando por las ejecuciones a mediodía, a los gladiadores por la tarde. Y «los que van a morir te saludan» no era su saludo.

Quiénes eran

La mayoría de los gladiadores eran esclavos, muchos de ellos prisioneros de guerra; algunos eran delincuentes condenados a las escuelas. Pero una minoría eran hombres libres que se alistaban por deudas, dinero o fama, y aceptaban la condición legal de gladiador, de las más bajas de la sociedad romana. Un luchador de éxito podía ser despreciado y adorado a la vez: unas pintadas de Pompeya llaman a uno «el suspiro de las chicas».

Las escuelas

Los luchadores vivían y se entrenaban en escuelas llamadas ludi. La mayor de Roma, el Ludus Magnus, estaba junto al Coliseo, y parte de su arena curva de entrenamiento aún se ve desde la calle. Un túnel la unía al anfiteatro, para que los luchadores llegaran sin cruzar entre el público.

Un día de juegos

Tipos de luchadores

Los gladiadores no luchaban al azar. Cada uno pertenecía a un tipo con su armadura y sus armas, y los organizadores emparejaban tipos opuestos para que el combate fuera interesante. La pareja clásica era el reciario —casi sin armadura, con red, tridente y puñal— contra el secutor, con un gran escudo y un casco liso y redondo en el que la red apenas se enganchaba. Había otros, como el mirmilón con escudo grande y casco con cresta, o el tracio con escudo pequeño y espada curva.

Reglas y árbitros

Los combates tenían árbitros —uno principal y un ayudante— con largas varas, que podían detener la lucha, separar a los luchadores y darles un respiro. El vencido pedía clemencia levantando un dedo. La decisión era de quien pagaba los juegos, normalmente atento al público. Ser perdonado, la missio, era frecuente, sobre todo si se había luchado bien.

Cuántos morían

Menos de lo que sugiere el cine. Un gladiador entrenado era una inversión valiosa para la escuela que lo poseía, y quien organizaba los juegos debía indemnizar al dueño por cada luchador muerto. Los historiadores que han estudiado los registros calculan que la mayoría de los combates, al menos en el siglo I, terminaba sin muerte. El riesgo aumentó en épocas posteriores y en los juegos más fastuosos. A quien sobrevivía lo suficiente se le podía entregar la rudis, una espada de madera que significaba el retiro.

Qué comían

Plinio el Viejo llama a los gladiadores hordearii, «hombres de cebada». Un análisis de huesos de un cementerio de gladiadores en Éfeso, publicado en 2014, lo respaldó: comían sobre todo cereales y legumbres, poca carne, y al parecer tomaban ceniza vegetal como suplemento mineral. La dieta quizá ayudaba también a formar una capa de grasa que protegía de los cortes superficiales.

Mujeres en la arena

Hubo gladiadoras, aunque eran raras y se veían como una curiosidad. Los autores antiguos las mencionan bajo varios emperadores, y un relieve de Halicarnaso, hoy en el Museo Británico, muestra a dos mujeres luchando. El emperador Septimio Severo las prohibió hacia el año 200.

El saludo que nadie usaba

«Ave, Caesar, morituri te salutant» —«Salve, César, los que van a morir te saludan»— aparece una sola vez en la literatura antigua. Suetonio cuenta que se lo dijeron al emperador Claudio antes de una batalla naval simulada en el lago Fucino unos condenados, no gladiadores, que esperaban ser perdonados. No hay pruebas de que fuera un saludo habitual de los gladiadores.

El final

Con los emperadores cristianos los combates de gladiadores se hicieron más raros y desaparecieron a comienzos del siglo V. Las cacerías de animales en el Coliseo siguieron un siglo más.

Actualizado 2026-10-27